El 12 de junio de 2025, el vuelo 171 de Air India, un Boeing 787-8 Dreamliner con destino a Londres-Gatwick desde Ahmedabad, India, tuvo un final catastrófico apenas segundos después del despegue. El accidente, que se cobró la vida de 241 de los 242 pasajeros y tripulantes a bordo y al menos 19 personas en tierra, marcó uno de los desastres aéreos más mortíferos de la India en décadas. El informe preliminar publicado por la Oficina de Investigación de Accidentes de Aviación (AAIB) de la India reveló detalles escalofriantes de la grabadora de voz de cabina (CVR), en particular el último intercambio entre el capitán Sumeet Sabharwal y el primer oficial Clive Kunder. Esta conversación, junto con los datos del vuelo, apunta a una desconcertante secuencia de eventos que condujo a la abrupta pérdida de potencia del motor y al rápido descenso del avión hacia una zona residencial. Este artículo explora las últimas palabras entre el capitán y el primer oficial, las posibles causas del desastre y las implicaciones más amplias para la seguridad aérea.
El vuelo y su tripulación
El vuelo 171 de Air India fue un vuelo internacional de rutina con 230 pasajeros a bordo, incluyendo 169 ciudadanos indios, 53 británicos, 7 portugueses y 1 canadiense, además de 12 tripulantes. El avión, un Boeing 787-8 Dreamliner, estaba equipado con dos motores General Electric GEnx-1B67 y se consideró en condiciones de vuelo, con su Certificado de Revisión de Aeronavegabilidad válido hasta mayo de 2026. El vuelo despegó del Aeropuerto Internacional Sardar Vallabhbhai Patel de Ahmedabad a las 13:38 hora local, con buen tiempo, con un peso al despegue dentro de los límites permitidos y sin mercancías peligrosas a bordo.

El vuelo estaba comandado por el capitán Sumeet Sabharwal, un piloto veterano de 56 años con más de 15.600 horas de vuelo, incluyendo 8.596 horas en el Boeing 787. El primer oficial Clive Kunder, de 32 años, contaba con 3.400 horas de vuelo, 1.100 de ellas en el 787. Ambos pilotos se encontraban bien descansados, habían superado las pruebas de alcoholemia previas al vuelo y fueron declarados aptos para operar el vuelo. Kunder era el piloto a los mandos, responsable del control de la aeronave, mientras que Sabharwal era el piloto encargado de la monitorización y la supervisión de los sistemas y las comunicaciones.
Los últimos momentos
Según el informe preliminar, el vuelo 171 despegó de la pista 23 a las 8:07 a. m. UTC (1:38 p. m. IST). La aeronave ascendió a una altitud máxima de 625 pies, alcanzando una velocidad de 180 nudos. Sin embargo, a los 30 segundos del despegue, el avión comenzó a perder altitud. Las imágenes de las cámaras de seguridad y los datos de vuelo indican que la turbina de aire de apoyo (RAT) de la aeronave se activó durante el ascenso inicial, lo que indica una falla importante de los sistemas. A las 8:09:05 a. m. UTC, el capitán Sabharwal transmitió una llamada de socorro: “¡Empuje no alcanzado… cayendo… ¡Auxilio! ¡Auxilio! ¡Auxilio!”. Segundos después, a las 8:09:11 a. m., el avión se estrelló contra una residencia de la facultad de medicina en Meghani Nagar, Ahmedabad, a 2 kilómetros del aeropuerto, provocando una bola de fuego que mató a todos los ocupantes, excepto a uno, y a varios en tierra.
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La grabadora de voz de cabina capturó una conversación crucial justo antes de la llamada de socorro. Un piloto, cuya identidad no se ha especificado en el informe, preguntó: “¿Por qué cortó el suministro de combustible?”. El otro respondió: “No lo hice”. Este breve diálogo, ocurrido segundos después del despegue, apunta a un evento repentino e inesperado relacionado con los interruptores de control de combustible del avión. Los datos de vuelo revelaron que ambos interruptores de control de combustible de los motores pasaron de la posición “en marcha” a la de “corte” en un segundo, interrumpiendo abruptamente el suministro de combustible a los motores. Esto provocó una pérdida inmediata de empuje, lo que provocó el rápido descenso del avión. Los interruptores volvieron a la posición “en marcha” segundos después, iniciando un proceso automático de reencendido de los motores. Un motor estaba recuperando empuje y el otro se había vuelto a encender, pero aún no había recuperado potencia en el momento del impacto.
El misterio del corte de combustible
El movimiento repentino de los interruptores de control de combustible es el enigma central del accidente. En un Boeing 787, estos interruptores, ubicados en la cabina, controlan el suministro de combustible a los motores. Al moverlos a la posición de “corte”, se detiene el flujo de combustible, apagando los motores. El informe de la AAIB no determina de forma concluyente si se trató de una falla mecánica, un mal funcionamiento electrónico o un error humano. Sin embargo, varios factores contextualizan este evento crítico.
¿Error humano o sabotaje?
El diálogo del CVR sugiere confusión en la cabina, con un piloto preguntando al otro sobre el corte, solo para recibir una respuesta negativa. Este intercambio descarta un sabotaje deliberado, ya que ambos pilotos parecían desconocer la causa. Sin embargo, el error humano sigue siendo una posibilidad. Como señaló un piloto veterano de Boeing, accionar los interruptores de control de combustible es una acción rutinaria que se realiza en momentos específicos, como durante el apagado del motor después del aterrizaje. Esta acción puede convertirse en memoria muscular para los pilotos experimentados, lo que aumenta la posibilidad de accionar accidentalmente el interruptor durante la fase de alta carga de trabajo del despegue. Sin embargo, el apagado simultáneo de ambos motores, que requiere mover dos interruptores por separado, hace que este escenario sea menos probable, especialmente dada la amplia experiencia de los pilotos y el uso de listas de verificación para verificar las configuraciones.
¿Fallo mecánico o electrónico? Otra teoría se centra en un posible problema mecánico o electrónico con los interruptores de control de combustible. En 2018, la Administración Federal de Aviación de EE. UU. (FAA) emitió un Boletín de Información de Aeronavegabilidad Especial (SAIB) que indicaba que algunos interruptores de control de combustible del Boeing 737 se instalaron con sus mecanismos de bloqueo desactivados. El mismo diseño de interruptor se utiliza en el Boeing 787-8, incluido el VT-ANB de Air India, la aeronave involucrada en el accidente. El SAIB fue consultivo, no obligatorio, y Air India no realizó las inspecciones recomendadas. No se habían reportado defectos relacionados con los interruptores de control de combustible del VT-ANB desde 2023, pero la posibilidad de una falla no solucionada sigue bajo investigación.
El capitán Kishore Chinta, exinvestigador de la AAIB, sugirió que la unidad de control electrónico (ECU) del avión podría haber activado los interruptores electrónicamente sin la intervención del piloto. Tal falla sería una preocupación importante, ya que podría indicar un problema sistémico en el diseño o mantenimiento del Boeing 787. Sin embargo, el informe de la AAIB indicó que no se emitieron avisos inmediatos para el Boeing 787 ni para sus motores GE GEnx-1B, lo que sugiere que aún no se ha confirmado una falla mecánica.
Otras teorías
Las primeras especulaciones incluían contaminación del combustible o un impacto con aves, ya que ambas podrían causar una falla en ambos motores. Sin embargo, el informe de la AAIB descartó estas posibilidades. Se analizaron muestras de combustible de los tanques de reabastecimiento y los resultados fueron satisfactorios, y no se observó actividad aviar significativa cerca de la trayectoria de vuelo. El aeropuerto de Ahmedabad tiene un historial de impactos con aves, con 38 incidentes reportados entre 2022 y 2023, pero la baja altitud de 190 metros y la ausencia de daños relacionados con aves en los hallazgos preliminares lo hacen improbable.
Otra teoría se relaciona con la configuración de la aeronave, en particular los flaps y los slats, que son cruciales para generar sustentación durante el despegue. Algunos expertos sugirieron inicialmente que los flaps podrían no estar extendidos, pero el análisis de los restos y las pruebas de video confirmaron que los slats sí lo estaban, lo que indica que probablemente se desplegaron correctamente. La imposibilidad de retraer el tren de aterrizaje, como se observa en las imágenes de las cámaras de seguridad, sugiere además una pérdida de potencia hidráulica o eléctrica, en consonancia con el despliegue del RAT.
Investigación y consecuencias
La AAIB, con el apoyo de expertos de Boeing, GE Aerospace, la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) de EE. UU. y el Reino Unido, lidera la investigación. Se recuperaron ambas cajas negras (la grabadora de datos de vuelo [FDR] y la grabadora de datos de vuelo [CVR]), aunque las preocupaciones iniciales sobre daños por incendio se disiparon gracias a la recuperación exitosa de los datos. Se espera que la investigación publique un informe preliminar en un plazo de 30 días y un informe final en un plazo de 12 meses, según los protocolos de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI).

El lugar del accidente, una zona densamente poblada cerca de la Facultad de Medicina BJ, fue sellado, y las operaciones de rescate involucraron a múltiples agencias, incluyendo el Ejército Indio, la Fuerza de Seguridad Fronteriza y la Fuerza Nacional de Respuesta a Desastres. El único sobreviviente, Vishwash Kumar Ramesh, ciudadano británico de origen indio, escapó por un pequeño espacio cerca de su asiento y está recibiendo tratamiento. Las pruebas de ADN han identificado a 190 de las víctimas, y 19 cuerpos fueron entregados a sus familias hasta julio de 2025.
Air India ha enfrentado consecuencias significativas, incluyendo una reducción del 15% en las operaciones internacionales en aviones de fuselaje ancho hasta mediados de julio de 2025, debido a las inspecciones de seguridad reforzadas y al cierre del espacio aéreo en Oriente Medio. La aerolínea completó las inspecciones en 26 de sus 33 Boeing 787, y el resto está en curso. La Dirección General de Aviación Civil ordenó inspecciones únicas de los parámetros de despegue para todos los Boeing 787-7 y 787-9. Air India también retiró los números de vuelo AI171 y AI172, reemplazándolos por los AI159 y AI160.
Implicaciones más amplias
El accidente del vuelo 171, el primer incidente mortal con un Boeing 787 Dreamliner, ha generado dudas sobre la seguridad de la aeronave y las prácticas de mantenimiento de Air India. Boeing, que ya está bajo escrutinio por problemas con su serie 737 MAX, enfrenta una renovada presión para garantizar la fiabilidad de su flota 787. La falta de medidas obligatorias tras el boletín de la FAA de 2018 pone de manifiesto las deficiencias en los protocolos globales de seguridad aérea, ya que las medidas de asesoramiento podrían no adoptarse de manera uniforme.
Para Air India, el desastre amenaza sus continuos esfuerzos por modernizar su flota y su reputación. El presidente Natarajan Chandrasekaran destacó el impecable historial de mantenimiento de la aeronave, con un motor reemplazado en marzo de 2025 y el otro revisado en 2023. Instó al personal a aprovechar la tragedia para mejorar la seguridad, reconociendo la complejidad de los sistemas de la aeronave y la necesidad de una investigación exhaustiva.
Conclusión
Las últimas palabras entre el capitán Sabharwal y el primer oficial Kunder —”¿Por qué cortó?” — “No lo hice” — resumen el misterio del trágico final del vuelo 171 de Air India. Si bien el movimiento de los interruptores de control de combustible parece ser la causa inmediata de la falla del motor, la razón subyacente —ya sea un error humano, una falla mecánica o un fallo electrónico— sigue sin estar clara. Mientras los investigadores reconstruyen los restos, los datos de vuelo y el audio de la cabina, la industria de la aviación espera respuestas que puedan transformar los estándares de seguridad y prevenir futuras tragedias. Para las familias de las 260 víctimas, la espera continúa, marcada por el dolor y la esperanza de que las lecciones aprendidas honren a los fallecidos.