El 23 de febrero de 2019, un trágico incidente conmocionó al mundo de la aviación y sacó a la luz graves deficiencias tanto en los sistemas de seguridad de los pilotos como en la legislación destinada a proteger vidas. El vuelo 3591 de Atlas Air, un vuelo de carga nacional que viajaba del Aeropuerto Internacional de Miami al Aeropuerto Intercontinental George Bush en Houston, se estrelló trágicamente en las marismas cerca de Trinity Bay, Texas, causando la muerte de los tres pilotos a bordo.

El accidente ocurrió tan solo 31 segundos después de una serie de eventos, y las causas de este desastre ponen de relieve las deficiencias en los sistemas de seguridad existentes, así como en el proceso de selección de pilotos.
Una cadena de acontecimientos que condujo a la tragedia
El vuelo, que comenzó como un transporte de carga rutinario, pronto se convirtió en una pesadilla tras la activación involuntaria del botón TO/GA (despegue/vuelta al aire) de la aeronave. Esta aparente pequeña falla desencadenó una serie de acciones que provocaron un accidente que podría haberse evitado si se hubieran instalado los sistemas críticos.
Todo comenzó cuando la aeronave se encontraba en pleno descenso hacia Houston. Durante el vuelo, el copiloto y el capitán dirigían la aproximación, cuando un frente frío se adentró inesperadamente, trayendo consigo nubes de tormenta y turbulencia.
El Boeing 767 se disponía a aproximarse a una de las pistas orientadas al oeste de Houston. Sin embargo, a medida que se acercaban a la ciudad, los pilotos tuvieron que sortear condiciones meteorológicas cada vez más difíciles, incluyendo fuertes precipitaciones y vientos.

A pesar de estos desafíos, los pilotos se mantuvieron concentrados en la tarea en cuestión. El descenso de la aeronave fue inicialmente suave, y los pilotos siguieron los protocolos habituales para la aproximación. Pero luego, al atravesar las nubes de tormenta y al copiloto con dificultades con sus instrumentos, la situación empezó a empeorar.
Bahía Chuyến 3591, Atlas Air – Wikipedia, la enciclopedia libre
El problemático historial del piloto
Un factor crucial que contribuyó a este accidente fue el historial del primer oficial, cuya formación y problemas pasados no se abordaron adecuadamente antes de su contratación en Atlas Air. El primer oficial, que entonces tenía 44 años, tenía un historial de formación muy problemático. Anteriormente había renunciado a dos aerolíneas, Air Wisconsin y CommuteAir, tras reprobar sus programas de formación inicial.
Sin embargo, en su solicitud a Atlas Air, no reveló estas renuncias y, en su lugar, afirmó que había estado estudiando para obtener un título universitario durante ese tiempo. Esta omisión, que habría sido detectada por la Base de Datos de Registros de Pilotos (PRD) de haberse implementado en ese momento, le permitió escabullirse y conseguir un puesto como primer oficial en Atlas Air.
Este historial oculto de fallos en la formación debería haber sido una señal de alerta, sobre todo teniendo en cuenta que la Ley de Mejora de Registros de Pilotos (PRIA), implementada en 1996, se diseñó para garantizar que dichos problemas se identificaran antes de contratar a un piloto.
Desafortunadamente, el sistema PRIA dependía de la honestidad de los solicitantes y, como se vio en este caso, era fácil de eludir. A pesar de sus fracasos anteriores, el primer oficial logró incorporarse a Atlas Air, donde sus dificultades con la formación continuaron, pero no se abordaron adecuadamente.
Su rendimiento durante su formación inicial en Atlas fue preocupante. Tenía dificultades con los procedimientos básicos, lo que le llevó a repetidos fallos en el entrenamiento de simulación de vuelo. Incluso después de aprobar sus pruebas de vuelo, era evidente que no estaba rindiendo al nivel esperado de un piloto comercial. Su incapacidad para gestionar adecuadamente situaciones inesperadas fue una preocupación importante que pasó desapercibida hasta que fue demasiado tarde.
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Una Falla que Desencadenó Todo
La causa real del accidente se originó con la activación involuntaria del botón TO/GA. Esta falla provocó que la aeronave se inclinara repentinamente hacia arriba, una reacción inesperada para los pilotos. El copiloto, probablemente distraído por la turbulencia y las condiciones meteorológicas, no reconoció el problema de inmediato.
Cuando la aeronave comenzó a ascender inesperadamente, el copiloto, reaccionando con su típica respuesta al estrés —presionando botones y realizando acciones aleatorias en los controles de vuelo—, provocó que la aeronave iniciara un descenso acelerado.
Este tipo de reacción es un ejemplo clásico de una situación en la que la respuesta de un piloto al estrés puede empeorar una situación ya de por sí peligrosa. Los problemas de entrenamiento previo del copiloto, que incluían no afrontar situaciones inesperadas con calma, ahora estaban teniendo consecuencias mortales. La aeronave, en cuestión de segundos, comenzó a descender rápidamente y los pilotos no pudieron recuperar el control.
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Respuesta del capitán
Cuando el primer oficial dio la respuesta incorrecta ante la avería, el capitán se distrajo con otras tareas, como revisar la información meteorológica y realizar ajustes al vuelo.